• ¡Que no me gusta leer!

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    Cuentópolis.

    Una ventana a la literatura infantil.

    Soy Laura Escuela y soy narradora oral (cuentacuentos). Antes he trabajado como maestra y psicopedagoga pero me he especializado en literatura infantil y juvenil porque me apasiona el momento en el que una familia se reúne en torno a la literatura oral o escrita para disfrutar.

    En este espacio hablaremos sobre libros álbum, novelas juveniles, artículos sobre diferentes temas relacionados con la literatura infantil, actividades para crear y divertirnos en familia en torno a los cuentos y mucho más.

    ¡Que no me gusta leer!


    Hace tiempo tuve una conversación con una madre de un niño de 10 años. Nos encontrábamos en la Biblioteca a la que ambas somos asiduas y en tono íntimo, me confesó que a su hijo no le gustaba leer y que estaba muy preocupada por ello, que desde siempre en casa se había leído y que ella le había llevado a la biblioteca con frecuencia, que cuando era pequeñito mostraba algo más de interés, pero que ya no había manera. Le pregunté qué le gustaba hacer al niño y me dijo que estaba muy centrado en el fútbol, que también estaba en kárate aunque empezando y que los deportes eran algo básico para él. Le dije que no se preocupara, que si al niño no le gustaba leer, no pasaba nada. Abrió los ojos como platos y casi gritó: ¡¡¿Cómo que no pasa nada?!! Le conté la historia de otra madre de un niño de la misma edad que el suyo que estaba preocupada precisamente por todo lo contrario: el chico no hacía ninguna actividad física y se pasaba las horas en su cuarto leyendo. Le motivaban las sagas, los libros de aventuras, de zombies y vampiros y no tenía interés en salir con amigos. Estaba “encerrado en casa todo el día”.

    Me contestó : “Hombre, tampoco es eso”.

    Me marché a casa pensando que cuando yo era pequeña no había planes ni estrategias de animación a la lectura de la manera en que ahora proliferan. Nunca escuché a nadie que viniera a decirme lo importante que era leer y lo bueno que iba a ser para mi vida. Mi madre nunca se preocupó por que leyera demasiado, leyera poco o no leyera. Sencillamente, la cosa uía o no uía. Pero hoy está de moda animar a leer. Surgen como plagas los planes lectores, las campañas, las horas de lectura de dudosa utilidad... y a veces nos olvidamos de que el momento en que el libro y el lector se encuentran no siempre viene acompañado de este tipo de parafernalias. A veces sencillamente, con suerte, surge el momento, el libro adecuado y la chispa de curiosidad necesaria. Me da la sensación de que si tenemos esta necesidad tan apremiante de que nuestros niños lean es porque algo falla. En la escuela, en la familia, en la sociedad. Tantas campañas de sensibilización, tanto pan y circo y tan poco hablar de los libros que nos apasionan si es que nos apasiona alguno. A mí la lectura me ha ayudado a conocerme a mí misma, a acceder a un nivel de empatía y conocimiento humano que de otro modo no habría podido percibir. Me ha ayudado a aprender, a entender, a pensar, a divertirme, y claro, a viajar. Para mí un buen libro es el mejor regalo. Pero nadie me convenció de ello. Nadie me obligó –salvo la escuela- a leer algo que no quisiera leer o no me interesara. Me he encontrado con muchos padres preocupadísimos por que sus hijos lean que no han abierto nunca un libro ni han leído en casa, y eso me ha gustado. He comprendido que aunque ellos no hayan tocado nunca un libro quieren que su hijo sí lo haga porque consideran que es importante. También los que sí leen y se preocupan por que sus hijos no sientan interés. Pero el caso es que existe el derecho a no leer, al igual que existe el derecho a no hacer deporte, a no sentirse atraído por el cine, a no acercarse jamás a un museo. ¿Se interesarán más los no interesados si se les insiste y obliga? ¿Leen más y mejor los alumnos de aquel profesor que cada día les lee una poesía porque le encanta compartir esos textos con sus alumnos? ¿Lee más y mejor el niño que acude con su maestra cada mes a la biblioteca pública para leer un cuento diferente? ¿Lee más y mejor el niño que todas las noches lee en voz alta con su padre porque a ambos les gusta y apetece? Lo único que sé es que no se trata de obligar a leer a nadie ni de ir pregonando ventajas y maravillas en las que, en ocasiones, no cree uno mismo ni calan de forma alguna en los otros. Creo que se trata de sentir pasión y compartirla como quien siembra. Con suerte, alguna semilla crecerá.
     

    CUENTOPOLIBROS

    En esta sección compartiremos álbumes ilustrados, novelas o libros de poesía infantil que puedes encontrar en librerías o bibliotecas para compartir en familia. ¡Disfruta y cuéntanos qué te parecen!

     
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    Los más pequeños

    PERRO TIENE SED, Satoshi Kitamura. Anaya, 2000.

    Este álbum ilustrado cuenta con imágenes la aventura de perro buscando un lugar del que salga agua para beber. Un libro estupendo para describir con los prelectores lo que sucede, nombrar los objetos que aparecen y acompañar a perro en su búsqueda. ¿Conseguirá perro saciar su sed?

    Los que empiezan a leer

    SAPO Y SEPO, INSEPARABLES. Arnold Lobel. Alfaguara, 2002.

    Sapo y Sepo son dos personajes clásicos de la literatura infantil que han hecho las delicias de miles de lectores. Historias sencillas, accesibles, comprensibles para los que empiezan a leer. Sus personajes son entrañables, tiernos, ingenuos, sabios como sabia es la infancia. Dos sapos que viven aventuras donde se pone a prueba la amistad y el cariño.
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    Los que ya leen

    LA ÚLTIMA FUNCIÓN. Mónica Rodríguez y Adolfo Serra. Anaya, 2012.

    En este libro se narra la historia de Humberto, un viejo payaso de circo que vuelve al pueblo en el que nació para realizar su última función. También es la historia de dos niños, Salvador y Saskia. Las vidas del anciano y los niños se cruzan, y la autora nos va presentando a otros tantos personajes importantes y va engranando perfectamente la historia hasta llegar a un nal bello, amable, revelador.

    In English

    A BIT LOST. Chris Haughton. Walker books. 2013

    El pequeño búho se ha caído del nido y ha perdido a su madre. La busca por todo el bosque con ayuda de una ardilla, pero sin suerte. ¿La encontrará al nal? Un cuento con estructura repetitiva, perfecto para contar, dramatizar y compartir con los más pequeños en inglés.
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